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Día del Parkinson: en qué se diferencian las formas atípicas y por qué es clave el diagnóstico preciso

  • El periodista Emiliano Pinsón comunicó que sufre una forma atípica.

En vísperas del Día Mundial del Parkinson, una noticia puso a la enfermedad en el centro de la atención: el periodista Emiliano Pinsón anunció el martes que dejaba uno de sus trabajos en medios porque hubo un cambio respecto a su diagnóstico, lo cual lo obliga a adoptar un ritmo de vida más tranquilo.

Pinsón, que ya lidiaba con la enfermedad, contó que recibió los resultados de un estudio que confirmaron que sufre una forma atípica de Parkinson.

“Lo que tengo no es el Parkinson rígido, como estaba diagnosticado, es un Parkinson que tiene un inconveniente que no está muy bien estudiado porque, justamente, varía en su desarrollo. El Parkinson rígido, el común, ya está estudiado, tiene una conducta parecida durante los años. Es operable porque se encuentra en el cerebro. Mi problema es en el cerebelo, no es operable”, fueron sus palabras.

A raíz de esto, Clarín consultó con especialistas para profundizar sobre los distintos tipos de Parkinson, su variante atípica, síntomas y pautas de alarma.

Parkinson: qué es

La enfermedad de Parkinson es crónica y se caracteriza por comprometer de manera muy particular la actividad motora, explica el médico neurólogo Alejandro Andersson.

Se trata de la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente después del Alzheimer y suele presentarse a partir de los 50 años, aunque su prevalencia aumenta en las personas de mayor edad.

Andersson, que es director médico del Instituto de Neurología Buenos Aires, explica que sus manifestaciones básicas son temblor, rigidez, bradiquinesia o lentitud de los movimientos, e inestabilidad o compromiso del balanceo y la coordinación.

Al comienzo puede haber cambios sutiles que pueden pasar desapercibidos, como disminución del balanceo de un brazo al caminar, menos volumen de la voz, o sensación de fatiga.

La enfermedad comienza a anunciarse mucho antes de traducirse en temblores, rigidez o lentitud. En su fase premotora se expresa muy frecuentemente con trastornos del olfato (se deja de oler, o se huele menos), trastornos del sueño REM (el sueño se actúa), depresión (que no es reactiva a la enfermedad, sino que la precede) y constipación.

Ninguno de esos síntomas no motores es de suficiente magnitud como para hacer el diagnóstico, pero se sabe que unos 10 años antes los pacientes empiezan con ese tipo de problemas.

Causas

Se estima que 1 de cada 100 personas mayores de 60 años padece la enfermedad de Parkinson, indica Andersson. Ocurre porque un grupo de neuronas, situadas en una región del tronco cerebral denominada substantia nigra, mueren, o se altera su funcionamiento, dijo.

“La dopamina es un neurotransmisor y mensajero, segregado por estas neuronas al Striatum -otra estación de relevo del cerebro- para producir una suave y regulada actividad muscular. La pérdida de dopamina deja fuera de control al Striatum y los pacientes son incapaces de controlar adecuadamente sus movimientos”, describió.

A su vez, señaló que las personas con Parkinson han perdido al menos el 80% de las neuronas productoras de dopamina de la substantia nigra.

Ahora bien, ¿por qué ocurre esto? “Los radicales libres, residuos de reacciones químicas con fuerte poder oxidante, serían los responsables de la muerte de las neuronas. Otros tóxicos ambientales y fármacos se han descripto como causantes de enfermedad de Parkinson. Pero la predisposición genética se considera cada vez más importante (hay al menos 52 genes relacionados con el Parkinson)”.

Parkinson: dos tipos centrales

“Hay muchas formas de presentar la enfermedad de Parkinson. Básicamente, se dividen según sus síntomas predominantes”, explicó a Clarín Ricardo Maiola, médico neurólogo del Programa de Parkinson y Movimientos Anormales del Hospital de Clínicas de Buenos Aires.

La primera es la denominada “tremorígena o temblorosa”, en la que, como su nombre lo indica, predomina el temblor. “Son bastantes refractarias al tratamiento médico, pero tienen buen pronóstico a largo plazo”, sostuvo.

El diagnóstico preciso es fundamental Foto Shutterstock.El diagnóstico preciso es fundamental Foto Shutterstock.

La segunda se llama “akineto-rígida”, y es una variante en la que predominan la lentitud y la rigidez. Si bien los pacientes suelen responder bien al tratamiento médico inicial, suelen tener “no tan buena evolución” en el largo plazo, dijo.

Y añadió según la edad de aparición hay formas juveniles, otras de inicio temprano y de inicio tardío, y que otra forma de clasificarlas es entre formas de mejor o menor respuesta al tratamiento farmacológico.

Por otro lado, se las cataloga según se trate de casos de origen genético y no hereditarios (esporádicos).

Parkinson “atípico”: qué es

Ahora bien, el periodista aseguró que el tipo de Parkinson que padece es el denominado atípico. “En ese caso, posiblemente se trate de una enfermedad diferente a la enfermedad de Parkinson, con un pronóstico, y una respuesta al tratamiento distinto”, diferenció Maiola.

“El Parkinson atípico es un término que engloba varios trastornos degenerativos neurológicos que comparten síntomas con la enfermedad de Parkinson”, sumó Andersson.

Recomiendan no descuidar el descanso y una rutina ordenada. Foto Shutterstock.Recomiendan no descuidar el descanso y una rutina ordenada. Foto Shutterstock.

Hay muchas formas atípicas: degeneración corticobasal, parálisis supranuclear progresiva (PSP), Shy Dragger o atrofia multisistémica, demencia por cuerpos de Lewy LBD.. A todas ahora las engloban ahora como taupatías, o sea enfermedades de la proteína TAU”, resumió.

“Además de la lentitud de movimientos (bradicinesia), rigidez, postura en flexión, cara inexpresiva (hipomimia), y menos frecuentemente temblor; tiene características distintivas”, introduce.

En esa dirección, detalla que uno de estos trastornos es la atrofia multisistémica (AMS), también conocida como síndrome de Shy-Drager, “que se caracteriza por la degeneración progresiva de áreas del cerebro que controlan funciones autonómicas como la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la función vesical”, amplía.

Esto puede llevar a problemas autonómicos significativos “como la hipotensión ortostática, que es una caída brusca de la presión arterial al ponerse de pie, causando mareos, desmayos y debilidad”.

Además de los problemas autonómicos, las personas con Parkinson atípico pueden experimentar una progresión más rápida de los síntomas motores, como rigidez muscular, temblores, lentitud de movimientos y problemas de equilibrio y coordinación.

Otros síntomas que pueden presentarse “dificultades con la deglución, problemas de habla, cambios en la voz, trastornos del sueño y cambios cognitivos que llevan a una demencia”, enumera.

Por último, considera importante destacar que el Parkinson atípico no responde bien a los tratamientos convencionales para el Parkinson, como la levodopa, y el manejo de los síntomas suele ser más difícil.

“El diagnóstico preciso es crucial, ya que los tratamientos y la gestión de los síntomas pueden variar según el tipo específico de Parkinson atípico que se presente en cada caso. Por lo tanto, es fundamental que los pacientes sean evaluados por un neurólogo especializado en trastornos del movimiento para recibir un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.”

Tratamientos

La enfermedad de Parkinson es crónica y no se cura. ¿Qué tan bien los medicamentos alivian los síntomas y por cuánto tiempo? Esto puede ser muy diferente en cada persona.

Con medicación que se consigue una notable mejoría del cuadro. “La levodopa, sustancia que en el organismo se transforma en la faltante dopamina, es el eje del tratamiento. También los fármacos llamados agonistas, es decir, que imitan a la levodopa”, dice Andersson.

Y añade: “El tratamiento kinésico, la actividad física, estar en buen estado físico y no tener sobrepeso es muy importante. La alternativa quirúrgica que emplean los dispositivos implantables ha mejorado muchísimo la calidad de vida de las personas que llevan muchos años con Parkinson”.

Cómo llevar a cabo “una vida ordenada”

Maiola recomienda, ante todo, cumplir las indicaciones médicas, sobre todo en lo referente a:

 Horarios de toma de la medicación.

– Conveniencia o no de asociar la medicación a la ingesta de ciertos alimentos.

– La conveniencia de hacer actividad física.

– Cumplir las horas de sueño adecuadas.

– Establecer una comunicación fluida con el médico tratante. Sacarse todas las dudas.

En tanto, el sitio Medline Plus asegura que ciertos cambios en el estilo de vida pueden ayudar a hacerle frente a esta enfermedad:

– Manténgase sano consumiendo una dieta saludable y no fumando.

– Haga cambios en lo que come o lo que bebe si tiene problemas para tragar.

– Use la terapia del habla para ayudarle a adaptarse a los cambios en la deglución y el habla.

– Manténgase activo tanto como sea posible cuando se sienta bien. No se exceda cuando su energía esté baja.

 Descanse cuando sea necesario durante el día y evite el estrés.

– Utilice la fisioterapia, la terapia ocupacional para ayudarle a ser independiente y reducir el riesgo de caídas.

– Coloque pasamanos en toda la casa para ayudar a prevenir caídas. Póngalos en baños y a lo largo de las escaleras.

– Cuando sea necesario, utilice dispositivos de ayuda para facilitar el desplazamiento. Esto puede incluir utensilios especiales, sillas de ruedas, elevadores de camas, sillas para ducha y caminadores.

– Hable con trabajadores sociales u otros servicios de asesoría para que le ayuden a usted y a su familia a manejar el trastorno.

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